El “hábito” de Posponer

el 27 agosto, 2013 en Artículos

Posponemos para evitar la angustia o el malestar, sin darnos cuenta que nuestros problemas crecen y el sufrimiento también.

Cuando posponer se vuelve un hábito, provoca estrés, puede causarnos problemas con los demás y nos impide desarrollarnos plenamente.

Posponemos, esperando que “mágicamente” se realice sola la tarea o actividad que tenemos pendiente o que algo suceda y ya no sea necesario llevarla a cabo.

Cuando posponemos, tenemos la disculpa, ante nosotros mismos y ante los demás, de que nuestros “fracasos” o errores no se deben a nuestra incapacidad personal, sino al hecho de no haber podido llevar a cabo la actividad que teníamos pendiente.

¿Por qué posponemos?

Entre las principales causas encontramos que:

1. Ya se volvió un hábito. Independientemente del motivo inicial, cuando posponemos constantemente, se vuelve una conducta automática.

Posponemos cualquier situación molesta, desagradable, estresante, etc., aunque podamos solucionarla con relativa facilidad.

2. Por aprendizaje. Si de pequeños, vimos a nuestros padres posponer constantemente, muy probablemente, nosotros también tendemos a hacerlo.

3. Nos falta motivación. Podemos estar desmotivados por varias razones:

• Se trata de algo que no es importante para nosotros, por lo que siempre le damos prioridad a otras cosas,
• No nos gusta lo que tenemos que hacer, aunque sabemos que es importante,

• No estamos convencidos de sus beneficios,

• Es una actividad que nos es impuesta y la posponemos como una forma de rebelarnos,

• Nos sentimos abrumados por: La falta de tiempo o por la magnitud del proyecto.

4. Queremos evitar algunas emociones negativas. Por ejemplo:

• La ansiedad producida por:

No obtener los resultados obtenidos (a partir del perfeccionismo o de expectativas inalcanzables),
no tener los conocimientos necesarios, el temor a ser criticados por otras personas.

• El miedo a:
Sentirnos autodevaluados,

rechazados por los demás,

los resultados que podemos obtener

Recuerda que posponer, no es la solución, es multiplicar los problemas.

Para dejar de posponer es necesario:

1. Reconocer honestamente que estamos posponiendo.

2. Estar dispuestos a trabajar para modificar nuestros:

• Pensamientos,

• conductas,

• emociones negativas.
3. Aprender a:

• Automotivarnos,

• organizarnos,

• manejar nuestro tiempo,

• establecer metas a corto y largo plazo.

No siempre posponemos. Existen áreas de nuestra vida en donde lo hacemos y otras en donde no lo hacemos.

Entonces pregúntate ¿HASTA CUANDO? quieres tener lo que realmente quieres…

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